Psicoterapia

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1. ¿En qué consiste ir a psicoterapia? ¿Para quién es?

La psicoterapia es un “proceso”, o sea, algo que requiere un tiempo en el cual la persona que acude a ella va aprendiendo a enfocar de una manera más funcional sus problemas y a encontrar nuevas respuestas a los mismos, con ayuda y acompañamiento del psicólogo-psicoterapeuta. No se trata, por lo tanto, de que el psicólogo “cambia a la persona en otra distinta”, sino de que éste, en colaboración con el cliente, forma una especie de “equipo de trabajo” destinado a enfocar las áreas conflictivas que éste le propone y juntos exploran recursos que la persona afectada posee y no esta utilizando porque o no los conoce, o no sabe utilizarlos. En este sentido, la psicoterapia si puede “cambiar” a la persona (lo mismo que la cambia el aprender un nuevo idioma) porque enseña nuevas actitudes, lo que no significa que “deja de ser ella”: es ella misma con mas riqueza de recursos para afrontar la vida y el objetivo de la terapia es precisamente promover esos cambios.

También pueden acudir a un proceso similar las personas que quieren conocerse mejor, las personas que se encuentran con un problema puntual o que desean orientación cuando lo sufre una persona cercana, o las personas que sin tener problemas, desean aumentar sus capacidades psicológicas (creatividad, comprensión del otro, concentración, etc.)

Normalmente se acude a una sesión semanal de una hora durante el tiempo que dura el proceso (que varia según los casos).

2. ¿Qué puede pedirse al terapeuta? ¿Qué puede pedirse al cliente?

En el modelo que se sigue en este consultorio, el terapeuta se compromete -y por lo tanto, se le puede exigir- además del cumplimiento de los deberes señalados en el Código Deontológico del Colegio Oficial de Psicólogos:

  1. A guardar secreto sobre lo que el cliente le informe, no pudiendo revelar nada de lo que en las sesiones se le revele, y a ocultar nombre y datos que pudieran permitir su identificativo, en la supervisión clínica.

  2. A atender con puntualidad al cliente, en la hora que se le hubiese reservado, y avisar de los cambios de hora que ocasionalmente pudieran darse; y atenerse al cobro de la cantidad previamente pactada, avisando con un tiempo prudencial (un mes como mínimo) del cambio de honorarios.

  3. A tratar al cliente con respeto, no presionándole a realizar actividades o cambios que este no desee realizar.

  4. A proponer las actividades que considere productivas para el proceso, y comunicar con autenticidad las expectativas respecto al mismo y, por lo tanto, dar por concluida la psicoterapia cuando se ha obtenido el resultado buscado o cuando no se ve la posibilidad de lograrlo.

El cliente que acepte ser atendido en este consultorio, por su parte, se compromete:

  1. A acudir con puntualidad a la hora señalada para las sesiones, abonando la cantidad pactada, y a avisar con antelación de la no asistencia a alguna sesión concreta (debiendo abonar su importe si no se dio el aviso).

  2. A ser respetuoso consigo mismo y con la autenticidad y espontaneidad de la relación terapéutica, manifestando al terapeuta cuándo no desea realizar alguna de las actividades propuestas, o aquéllas actitudes del terapeuta que le hacen difícil la psicoterapia.

  3. A colaborar con el psicoterapeuta en forma activa en la marcha del proceso y a informar con sinceridad de sus expectativas respecto al mismo.

(Instituto Erich Fromm. Máster en Psicoterapia Integradora Humanista)